Lección 2 de 12
En Progreso

Introducción

Inicialmente se consideró a la ingeniería como un arte, ya que sus creaciones eran producto de la inventiva y de ahí el origen de la palabra, la cual proviene del vocablo latino ingenium (ingenio). Bajo éste precepto se podría afirmar que la ingeniería es tan antigua como la humanidad, ya que el hombre utilizó su inventiva para dar forma a una piedra y, de esta manera, convertirla en su herramienta, o cuando usó de forma controlada la energía del fuego, o creó la rueda, la palanca o la polea, o hizo uso de los metales fundidos para la creación de distintos objetos; se dice que nació este importante “arte”, debido a que se requirió capacidad intelectual para su desarrollo.

En el siglo XVIII, con la revolución industrial y la invención de las máquinas de vapor y las relacionadas con las industrias textiles, y del acero, se da otra cara de la ingeniería y de las nuevas formas de ejecutar el trabajo; dando entonces al originen de la ingeniería como profesión, debido al conocimiento que se requiere para la aplicación de las tecnologías. De allí proviene el anglicismo de “engineer”, es decir, “máquina”. Considerando el impacto y la relevancia que la tecnología representa actualmente sobre la sociedad, la responsabilidad del ingeniero es directamente proporcional a la repercusión de su producto, de manera que la función del ingeniero tiene un alcance muy relevante en cuanto a su influencia se refiere, asignándole una importante cuota de responsabilidad por el producto de su trabajo y el uso que se hace de éste.  

Si se busca en la literatura, encontramos que la función de un ingeniero es la de desarrollar, implementar o adaptar soluciones tecnológicas a las cambiantes necesidades sociales, industriales y/o económicas. Actualmente, son todo un conjunto de profesiones, de diversas subramas que van desde las carreras como ingeniería civil, mecánica, eléctrica y muchas otras más, todas íntimamente interconectadas con la tecnología. Podemos resumir que se define al ingeniero como un profesional o especialista, encargado del desarrollo y aplicación del conocimiento tecnológico; de manera que se utilicen adecuadamente los recursos en el beneficio de la humanidad, considerando en todo momento las limitaciones o restricciones éticas, físicas, económicas, humanas, políticas, legales, culturales y por supuesto, ambientales.

Hoy día podemos afirmar que la ingeniería ha contribuido al desarrollo humano, con sus aportes de los conocimientos científicos y tecnológicos, pero no de una forma sostenible, provocando grandes impactos negativos, debido al crecimiento desordenado de la producción de bienes y servicios, el consumo irracional, sin tener en cuenta los límites que imponen los recursos naturales.

En muchas ocasiones los aspectos ambientales fueron considerados poco significativos, ya que prevalecía el paradigma que los recursos naturales (erróneamente llamados renovables) eran infinitos, sin embargo la misma ciencia nos ha demostrado que la resiliencia del planeta no es infinita y que los procesos industriales y en general el avance tecnológico de éstas últimas décadas han generado diversos impactos que, como sociedad, hemos venido percibiendo y padeciendo, de manera que ahora tenemos el reto de incorporar las variables ambientales en todas nuestras tareas y decisiones técnicas, como ingenieros, entre ellas: uso y ordenamiento de la tierra, uso del agua, uso de energías más limpias y eficiencia energética, emisión de ruidos, vibraciones y ondas electromagnéticas, toxicidad de materias e insumos, toxicidad de producto final, emisión de gases de efecto invernadero o agotadores de la capa de ozono, manejo de residuos atmosféricos, líquidos y sólidos (peligrosos y no peligrosos).

De hecho, en la Convención Mundial de Ingenieros (CMI), efectuada en Shanghái en el año 2004, refrendó la idea del papel protagónico que tiene, como actor en los procesos productivos y de servicios, así como en la inserción de las tecnologías en estos, ocupa un lugar importante en la labor a favor de la sostenibilidad, y que ésta debe estar presente en su quehacer diario, por lo que se aprecia que los vocablos ingeniería y sostenibilidad, están cada vez más ligados a través de la ética. En dicha convención se aprobó una proclama, denominada “Declaración de Shanghái sobre Ingeniería y el Futuro Sostenible”, la cual destacó los puntos que siguen: 1) El desafío: La situación crítica de la sostenibilidad; 2) La misión de la comunidad de ingeniería; 3) Responsabilidad y compromiso con la sostenibilidad de los ingenieros; 4) Ética y códigos de conducta para los ingenieros; 5) Interdisciplinaridad en la labor profesional de los ingenieros y 6) Educación y generación de capacidades entre los ingenieros para la sostenibilidad.

Se resalta que la importancia de la ingeniería en la sostenibilidad radica en la función mediadora de la tecnología en la interacción del hombre con su entorno, lo que permite a través de ella redefinir la relación sociedad–naturaleza, y si se acepta el desarrollo sostenible como el instrumento que sirve de eslabón mediador–integrador, aparece la necesidad de preparar a todos los actores en los principios de la sostenibilidad.

Por otro lado, las empresas de los países en vía de desarrollo hoy deben ser más competitivas para aprovechar las oportunidades que se presentan en una economía globalizada que plantea retos adicionales, pues las relaciones comerciales con países desarrollados hacen que las certificaciones en ambiente (así como las de calidad y seguridad e higiene laboral), sean temas prioritarios para mantenerse en un mercado competitivo bajo unas condiciones dinámicas de cambio. Un reto más para los ingenieros.

El presente manual ofrece los conocimientos básicos y fundamentales para que los ingenieros comprendan el efecto que la actividad productiva ejerce sobre el ambiente, así mismo se entregan los argumentos, herramientas y conocimientos necesarios para, desde el punto de vista técnico y administrativo, comprendan que la responsabilidad ambiental con la que hoy en día se deben producir los bienes y servicios, constituye un factor clave fundamental para que sea posible el desarrollo sostenible.

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